dijous, 8 de gener de 2009

CAPÍTULO XXXVI
QUE TRATA DE OTROS RAROS SUCESOS QUE EN LA VENTA SUCEDIERON

En este capítulo todavía estaban en la venta cuando vieron que se acercaban unos huéspedes. Y Cardenio le preguntó al ventero cuantos podían ser y éste le respondió que eran cuatro a caballo, dos caminando y una mujer con un vestido blanco. Cardenio al escuchar esto entró en la habitación de Don Quijote. Cuando llegaron se bajaron de los caballos y llevaron a la mujer hasta una silla que estaba cerca de la habitación de Don Quijote. Todos estaban extrañados preguntándose quien sería esa misteriosa mujer y nadie lo sabia. Cuando Cardenio se enteró de quien era esa dama, se dio cuenta que la conocía y comenzó una larga conversación con ella dónde parecía que estaba compitiendo con Fernando el que la había llevado a la silla. Al poco tiempo descubrieron que esa mujer se llamaba Luscinda.



CAPÍTULO XXXVIII
QUE TRATA DEL CURIOSO DISCURSO QUE HIZO DON QUIJOTE DE LAS ARMAS Y LAS LETRAS

Aquí, Don Quijote habla del soldado, de que es la persona más pobre que pueda haber ya que tiene que sobrevivir con muy pocos recursos y aún así consigue sacarle el máximo partido a esas situaciones tan difíciles. También decía que los menos valorados y los más importantes en la guerra eran ellos, los pobres soldados, que además morían ahí. Y comparaba ese trabajo con otros y que otros se valoran más cuando el más sacrificado es el soldado. Insistió que la presencia de los ‘’letrados’’ también era importante ya que sin ellos no habría leyes y sin esto no se podrían defender los reinos, ni los caminos y no habría seguridad y no podría estar la gente tranquila. Cuando acabó su conversación, Don Quijote dijo que ahora iban a escuchar el verdadero discurso y todos estaban atentos a lo que éste iba a hablar, dicho esto, Don Quijote comenzó su discurso.

1 comentari:

soldevilla ha dit...

¡Qué hermoso discurso de un viejo soldado y un escritor fracasado como era Cervantes!